Delta. La Academia. I

I

La luna iluminaba el lago que rodeaba la Academia. Rob llevaba horas esperando a que le dejaran ver a Emma. La primera jornada en la Academia era larga ya que existían muchos protocolos y actos a los que los nuevos ingresos debían asistir. Fue pasada la media noche cuando la joven pudo reunirse con su viejo amigo junto al lago.

– Lo siento. – se disculpó Emma. – No podía salir hasta ahora y tampoco tengo mucho tiempo.
– Tienes que ver algo.

Rob sacó de debajo de su túnica una pequeña caja y se la entregó a Emma. Para abrir la caja se necesitaba una pequeña combinación numérica. Emma observó la caja por todos los ángulos.

– ¿Esto es lo único que has encontrado? – dijo incrédula. – ¿Y qué se supone que tengo que hacer yo con esto?
– Creo que las respuestas a tus preguntas están aquí dentro.
– Pero ¿cómo coño se supone que tengo que saber que hay aquí dentro si ni siquiera puedo abrirla?
– Esta caja salió de la Academia el mismo año que naciste, fíjate en el grabado.

La joven reparó que en el grabado salía el símbolo de la Academia y un año de creación. También se apreciaba un pequeño dibujo que desconocía.

– Eso es imposible, mis padres no pisaban la academia. ¿Y este otro dibujo?
– Es el grupo de investigación de humanoides de la Academia. Su padre formó parte de él.
– Siento como si no los hubiera conocido.

Rob miró con ternura a Emma y la abrazó.

– Eran buenas personas. – dijo Rob.
– Pero no entiendo quién quería matarlos.
– Ahora tienes que ser fuerte, dentro de la Academia podrás encontrar las respuestas. Ahora debes volver y yo debo avisar de la muerte de tus padres.

Rob se quedó mirando al horizonte como si estuviera preocupado.

– Parece que puedas sentir. – dijo sonriente Emma.
– Eso es imposible.
– Te comportas como un humano. Tienes miedo, estás preocupado.
– Debe ser porque sé que no es legal lo que estamos haciendo.
– Pero sabes que si es lo que debemos hacer y por eso te preocupas de que nos descubran. Piensa en borrar tu memoria del día de hoy sustituyéndola por la de otro día. Cambia el contenido de nuestra conversación reconstruyéndola.
– ¿Qué pasará tras la noche de hoy?
– Cuando me comuniquen la noticia, voy a solicitar que te dejen entrar en la academia como mi asistente, ahora que voy a ser una pensadora tengo derecho a tener uno.

Emma le dio un beso en la mejilla y un abrazo a su viejo amigo.

– Recuerda, todo saldrá bien. – le dijo susurrando.

Rob se quedó inmóvil mientras Emma se iba alejando hacia el interior de la Academia. Desde la barandilla se despidió de lo que los humanos dirían su amiga. Después realizó un borrado de memoria y reconstruyó los actos de sus últimas veinticuatro horas. Cuando finalizó se dirigió hacia casa.